by Archbishop Joe S. Vásquez, Archbishop of Galveston-Houston
Faith in Action: A Year of Mercy and Transformation
Dear Brothers and Sisters in Christ,
In this Jubilee Year of Hope, I am deeply grateful and inspired by the work of Catholic Charities — one of the social services arms of the Archdiocese of Galveston-Houston — and its unwavering commitment to serving those most in need.
This past year was marked by challenges — including the impact of Hurricane Beryl, economic uncertainty, and significant reductions in funding and staffing. Despite these difficulties, this agency brought hope to this local Church by standing firm in its mission to witness to Christ’s compassion and service.
Catholic Charities helps people throughout the Archdiocese, serving people where they are, with service hubs in Harris, Fort Bend and Galveston counties. Whether it’s a mother seeking food for her children, a senior needing assistance, or a parent who needs help finding a job to support their family, the agency opens its doors to all — serving people of every faith and background with dignity and love.
This agency is motivated by the Lord’s words: “Whatever you did for one of these least brothers of mine, you did for me” (Mt 25:40).
This year, Catholic Charities’ three food pantries in Harris, Fort Bend and Galveston distributed 4.2 million pounds of food to prevent hunger for families facing rising costs. Housing programs offered stability and hope to 2,343 families to rescue them from homelessness.
Mental health counseling supported 583 individuals coping with grief, anxiety and trauma, while children in inner-city Catholic schools received 1,295 sessions with licensed bilingual counselors.
Catholic Charities provides a path out of poverty through a network of life-changing programs that work together to build self-sufficiency and address the root causes of poverty through holistic support.
Clients are connected to services such as job training and financial literacy education, empowering them to build a better future. This approach reflects a deeper understanding of what it means to walk alongside our neighbors, not just serve them.
I am extremely proud and filled with gratitude for the staff, volunteers, donors and partners who make this mission possible. Your dedication ensures that the poor, the hungry, the immigrant, the refugee and the forgotten are not only seen but embraced.
As we look ahead, may we continue to be guided by faith, strengthened by hope and united in love. Catholic Charities is not just an agency — it is a ministry, a movement and a manifestation of Christ’s presence in our world.
Fe en Acción: Un Año de Misericordia y Transformación
Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo:
En este Año Jubilar de la Esperanza, me siento profundamente agradecido e inspirado por la labor de Caridades Católicas —uno de los brazos de servicios sociales de la Arquidiócesis de Galveston-Houston— y por su firme compromiso de servir a quienes más lo necesitan.
El año pasado estuvo marcado por grandes desafíos —incluyendo el impacto del Huracán Beryl, la incertidumbre económica y reducciones significativas en financiamiento. A pesar de estas dificultades, esta agencia trajo esperanza a nuestra Iglesia local permaneciendo fiel a su misión de dar testimonio de la compasión y el servicio de Cristo.
Caridades Católicas ayuda a las personas en toda la Arquidiócesis, sirviendo a la gente donde se encuentra, con centros de servicio en los condados de Harris, Fort Bend y Galveston. Ya sea una madre buscando alimento para sus hijos, un adulto mayor que necesita asistencia, o un padre de familia que requiere ayuda para encontrar un empleo y sostener a su hogar, la agencia abre sus puertas a todos —sirviendo a personas de toda fe y origen con dignidad y amor.
Esta misión está inspirada en las palabras del Señor: “Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, conmigo lo hicieron” (Mt 25,40).
Este año, las tres despensas de alimentos de Caridades Católicas en Harris, Fort Bend y Galveston distribuyeron 4.2 millones de libras de comida para prevenir el hambre en familias que enfrentan el aumento del costo de vida. Los programas de vivienda brindaron estabilidad y esperanza a 2,343 familias para rescatarlas de la falta de hogar.
La consejería de salud mental apoyó a 583 personas que afrontaban duelo, ansiedad y trauma, mientras que niños en escuelas Católicas de la zona urbana recibieron 1,295 sesiones con consejeros bilingües acreditados.
Caridades Católicas ofrece un camino para salir de la pobreza a través de una red de programas transformadores que trabajan en conjunto para fomentar la autosuficiencia y atender las causas profundas de la pobreza mediante un apoyo integral. Los clientes tienen acceso a servicios como capacitación laboral y educación en finanzas personales, que les permiten construir un mejor futuro. Este enfoque refleja un entendimiento más profundo de lo que significa caminar junto a nuestros prójimos, y no simplemente servirlos.
Me siento sumamente orgulloso y lleno de gratitud por el personal, los voluntarios, los donantes y los colaboradores que hacen posible esta misión. Su entrega asegura que los pobres, los hambrientos, los inmigrantes, los refugiados y los olvidados no solo sean vistos, sino también acogidos.
Al mirar hacia adelante, que sigamos siendo guiados por la fe, fortalecidos por la esperanza y unidos en el amor. Caridades Católicas no es solo una agencia —es un ministerio, un movimiento y una manifestación de la presencia de Cristo en nuestro mundo.