Ministers to the Sick and Homebound bring the loving presence of Christ and the comfort of the Church to those who cannot participate in the Sunday Eucharist due to illness, frailty, or confinement. Through prayer, compassionate listening, and the gift of Holy Communion, they extend the Eucharistic celebration to the homebound and the sick.
This ministry is exercised primarily by Extraordinary Ministers of Holy Communion (EMHC) who are specially trained and commissioned to bring the Eucharist to the sick, elderly, and homebound. It is a continuation of the parish’s celebration of the Eucharist. These ministers represent the parish community, offering spiritual support, a listening presence, and the Body of Christ to those isolated by illness or age.
Their service flows from the Church’s call to care for the sick (Matthew 25:36) and fulfills the mandate to “bear one another’s burdens” (Galatians 6:2). It is both sacramental (bringing Holy Communion) and pastoral (offering companionship, prayer, and comfort).
Those serving as Ministers to the Sick and Homebound should meet all requirements for Extraordinary Ministers of Holy Communion:
Ministers must complete initial EMHC formation plus specialized training on:
Commissioning:
Parishes may provide their own formation or participate in Archdiocesan EMHC workshops.
Pastors can train and commission Ministers to the Sick & Homebound at their own convenience. However, the Archdiocese offers periodic Ministers to the Sick & Homebound Formation Sessions (in English and Spanish) to assist parishes that do not have the capacity to train their own ministers. These workshops cover theology, spirituality, and practical ministry skills. For the most current workshop schedule and registration, visit the course registration: https://capernaum.leadlms.com/course/371
Los Ministros a los Enfermos y Confinados en el Hogar llevan la amorosa presencia de Cristo y el consuelo de la Iglesia a aquellas personas que no pueden participar en la Eucaristía dominical debido a enfermedad, fragilidad o confinamiento. A través de la oración, la escucha compasiva y el don de la Sagrada Comunión, extienden la celebración eucarística a los enfermos y a quienes están en sus hogares.
Este ministerio es ejercido principalmente por Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión (MESC) que han recibido formación especial y mandato para llevar la Eucaristía a los enfermos, ancianos y confinados en el hogar. Se trata de una continuación de la celebración eucarística parroquial. Estos ministros representan a toda la comunidad parroquial, ofreciendo apoyo espiritual, una presencia de escucha y el Cuerpo de Cristo a quienes están aislados por la enfermedad o la edad.
Su servicio brota del llamado de la Iglesia a cuidar de los enfermos (Mateo 25,36) y cumple el mandato de “cargar con las cargas de los demás” (Gálatas 6,2). Es un ministerio tanto sacramental (al llevar la Sagrada Comunión) como pastoral (ofreciendo compañía, oración y consuelo).
Quienes sirven como Ministros a los Enfermos y Confinados en el Hogar deben cumplir todos los requisitos de los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión:
Los ministros deben completar la formación inicial de MESC más una capacitación especializada sobre:
Las parroquias pueden ofrecer su propia formación o participar en los talleres arquidiocesanos para MESC.
Los párrocos pueden capacitar y comisionar a los Ministros a los Enfermos y Confinados en el Hogar según su propia conveniencia. Sin embargo, la Arquidiócesis ofrece sesiones periódicas de Formación para Ministros a los Enfermos y Confinados en el Hogar (en inglés y español) para asistir a las parroquias que no tienen la capacidad de formar a sus propios ministros. Estos talleres abarcan teología, espiritualidad y habilidades prácticas del ministerio. Para consultar el calendario actualizado de talleres y registrarse, visite el portal de inscripción de cursos: https://capernaum.leadlms.com/course/365