Readers are entrusted with the important ministry of proclaiming the Word of God during the Liturgy of the Word. Through their faithful service, the assembly hears Christ himself speaking in the Sacred Scriptures.
The ministry of Reader is a liturgical ministry in which lay faithful proclaim the Sacred Scriptures (except the Gospel) so that the People of God may be nourished at the table of God’s Word. When the Scriptures are proclaimed in the liturgy, “Christ is present in his word since it is he himself who speaks” (Constitution on the Sacred Liturgy, 7). The Reader serves at the “table of God’s Word”. This ministry flows from Baptism and calls for prayerful preparation, reverence, and the skill to proclaim the living Word of God so that it may touch the hearts of the assembly.
Each Reader should be fully prepared for the ministry of the Word and should fulfill that ministry with dignity, reverence and competence. Those called to serve as Readers in should:
Parishes may provide their own formation or participate in Archdiocesan Reader workshops. Formation should include:
There is no formal commissioning rite for Readers. However, it is highly recommended that new Readers be publicly blessed using the Rite for the Blessing of Readers found in the Book of Blessings, Chapter 61.
Readers must observe the norms in the General Instruction of the Roman Missal (GIRM), the Introduction to the Lectionary, as well as common sense liturgical procedure. Key expectations include:
Pastors can train and prepare Readers at their own convenience. However, the Archdiocese offers periodic Reader Formation Sessions (in English and Spanish) to assist parishes that do not have the capacity to train their own ministers. These workshops cover theology, spirituality, and practical ministry skills. For the most current workshop schedule and registration, visit the course registration: https://capernaum.leadlms.com/course/411
El ministerio de Proclamador de la Palabra es un ministerio litúrgico en el que los fieles laicos proclaman las Sagradas Escrituras (excepto el Evangelio) para que el Pueblo de Dios se alimente en la mesa de la Palabra de Dios. Cuando las Escrituras se proclaman en la liturgia, “Cristo está presente en su palabra, pues es Él mismo quien habla” (Constitución sobre la Sagrada Liturgia, n. 7). El Proclamador de la Palabra sirve en la “mesa de la Palabra de Dios”.
Este ministerio brota del Bautismo y exige una preparación orante, reverencia y la habilidad de proclamar la Palabra viva de Dios de manera que toque los corazones de la asamblea.
Cada Proclamador de la Palabra debe estar plenamente preparado para el ministerio de la Palabra y cumplirlo con dignidad, reverencia y competencia. Quienes son llamados a servir como Proclamadores de la Palabra deben:
Las parroquias pueden ofrecer su propia formación o participar en los talleres arquidiocesanos para Proclamadores de la Palabra. La formación incluye:
No existe un rito formal de comisión para los Proclamadores de la Palabra. Sin embargo, se recomienda encarecidamente que los nuevos Proclamadores de la Palabra reciban públicamente la Bendición de los Proclamadores de la Palabra, utilizando el rito que se encuentra en el Libro de Bendiciones, Capítulo 61.
Los Proclamadores de la Palabra deben observar las normas de la Instrucción General del Misal Romano (IGMR), la Introducción al Leccionario, así como los procedimientos litúrgicos razonables. Entre las expectativas principales se encuentran:
Los párrocos pueden capacitar y preparar a los Proclamadores de la Palabra según su propia conveniencia. Sin embargo, la Arquidiócesis ofrece sesiones periódicas de Formación para Proclamadores de la Palabra (en inglés y español) para asistir a las parroquias que no tienen la capacidad de formar a sus propios ministros. Estos talleres abarcan teología, espiritualidad y habilidades prácticas para el ministerio. Para consultar el calendario actualizado de talleres y registrarse, visite: https://capernaum.leadlms.com/course/414