
¿Cuándo pensamos en nuestra madre biológica, que atributos vienen a nuestra mente? Tal vez, será que es paciente, amorosa o quizás que una forma de expresión de amor es que una mamá nos alimenta. Muchas de nuestras mamás nos apoyan en nuestras necesidades y están al tanto de cualquier oportunidad para ayudar a todos sus hijos.
La mayoría de las veces nuestras madres sienten lo que sus hijos o hijas están sintiendo, aunque no sepan detalles, ellas tienen esa intuición. Muchas personas quizás estén lejos de sus madres porque viven en otros países o porque piensan que las mamás vivirán para siempre. La realidad es que, aunque hablemos por teléfono o videollamada, no es lo mismo abrazar a una madre o pasar a visitarla en cualquier momento o saber que está en el cielo.
Recientemente estuve hablando con una prima y ella sufre por el no poder estar cerca de su madre y en especial en los días festivos es cuando más desea poder abrazar a su mama.
¿Cuántas veces nos aprovechamos de todo lo que hacen nuestras mamás por nosotros? ¿Acaso no, nos hacen nuestra comida favorita? O no te mandan algo que necesitas o que te gusta. Nos apoyan con nuestros hijos y están dispuestas en cualquier momento para ayudarte. Acaso no, te hacen compañía y escuchan todo lo que tengas en mente, nos perdonan al instante y siempre, quieren lo mejor para uno, aunque tal vez no lo veamos así y rechazamos sus consejos.
También hay que agradecerles nos enseñan de Dios o nos llevan a clase de catecismo. Nos aman incondicionalmente. A veces es bueno extrañar y amar a pesar de las circunstancias. Lo podemos ver como una oportunidad de darle nuestro sufrimiento y circunstancia a Dios que nos ama para que nos de la fuerza de llevar nuestra cruz.
Hay alguien que también sufrió por mucho tiempo cuando estaba en este mundo, y ella se llama Maria. Maria madre de Dios y madre nuestra, sabe lo que se siente pasar por duelo. Ella tuvo un rol muy importante como madre y cuido de Jesús en esta tierra y si sabemos por medio de la sagrada biblia que tiene aún más docilidad. ¿Será esa la razón porque muchos en el mundo son indiferentes hacia ella?
Te invito que, pongámonos a ver los atributos de nuestra Madre Maria. Ella era dócil a todo lo que Dios le llamaba hacer. Otro atributo es su humildad y sencillez. Yo me imagino que la sencillez de Maria era tan hermosa que con su mirada dulce y tierna te entregaba su paz y amor.
Muchas veces por medio de Maria, Dios también escucha nuestras súplicas y necesidades. ¿Acaso no, supo Maria que su hijo necesitaba ayudar en la boda de Cana? Así igual que nuestra Madre Maria, nuestras mamás terrenales, o en el cielo, merecen el apoyo y oración recíproca. Ya sea rezar una oración o una década. O ayudar a tus hermanos o hermanas en una necesidad, porque es bonito ver a mamá sonreír cuando toda la familia se lleva con amor y empatía.
Este día de las madres no dejemos de apreciar y agradecer a nuestras mamás más que solo una vez al año. Y recordar que no solo tenemos una mamá sino también la que reina en el cielo. Una manera de honrar a nuestras madres podría ser, rezar con ellas, o por ellas, porque también sufren por todos sus hijos o hijas y llevan a todos sus hijos o hijas en su corazón. Recemos en especial para que nosotros también como nuestra Madre Maria seamos: dóciles, humildes, pacientes, silenciosos y serviciales a Dios omnipotente. †
Melissa Alvarez es la subdirectora asociada de el Ministerio con Personas con Discapacidad en la Oficina de Evangelización y Catequesis.