
En el libro del Apocalipsis leemos “Mira que hago un mundo nuevo” (21,5).
Con estas palabras, hay una afirmación gozosa de aquellos que creemos en el Señor. Los primeros discípulos de Jesús no fueron enviados a cambiar el mundo desde el primer día que tuvieron un encuentro con Jesús de Nazaret. Ellos tuvieron que conocer a Jesús a un nivel profundo y personal, tuvieron que dejarse guiar por el Espíritu Santo y hacer uso de su memoria para contar al mundo lo que Jesús hizo en Israel antes de salir a evangelizar. La misma dinámica sucede hoy en día, el primer paso antes de salir a evangelizar es dejarse encontrar por El, de “renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo” como lo dijese Papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium.
Este renovar, es avivar ese encuentro con Jesus Eucarístico. Para esto, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos en noviembre del 2021 se anuncio un Avivamiento Eucarístico Nacional con un proceso de tres años. Este Avivamiento Eucarístico busca renovar la Iglesia católica de los Estados Unidos a través de una mayor apreciación del misterio Eucarístico, de la presencia sacrificial de Jesucristo que es la razón misma de la existencia de la Iglesia en primer lugar. Al final de este proceso de tres años, habrá un congreso eucarístico nacional en Indianápolis. En el corazón de esta renovación local, se espera un compromiso renovado de cada parroquia, escuela y familia para convertirse en lo recibido en la Eucaristía, comunión de amor derramada por la vida del mundo.
Este proceso no es un programa, no es un texto, libro o serie de reuniones, es más bien, un tiempo de gracia dedicado a la conversión, un tiempo dedicado a un encuentro mas profundo con el Señor Eucarístico, es un tiempo de renovación, de aprender, de crecer, de compartir. Es un tiempo de acrecentar, de volver a encender nuestro amor, de volver a enamorarnos del Señor en la Eucaristía y querer recibirlo. Es un tiempo para contemplar su presencia Real bajo las dos especies. Es reflexionar e interiorizar ¿qué significa ser el Pueblo de Dios, el Cuerpo Místico de Cristo? Y a la vez, teniendo a Cristo en el centro de nuestras vidas, es fomentar una comunión de amor que pueda transformar cada grieta y hendidura de nuestra sociedad tan polarizada.
Como veremos, es un tiempo propicio para que todas las familias sin importar la edad nos dejemos transformar por su presencia Real en la Eucaristía y reconozcamos este regalo, y gran amor que Dios nos ofrece que es su Cuerpo y su Sangre.
¿Cómo hago para enamorarme profundamente de la Eucaristía?
Les propongo cinco formas iniciales de como acrecentar el amor por la Eucaristía:
• Una forma es asistir a Misa los domingos y al momento de acercarse a recibir la Sagrada comunión puede orar como el Padre del niño epiléptico que Jesús curó “¡Creo, pero ayúdame a tener más fe!” (Mc 9,24b).
• Una segunda forma es, hacer el hábito de visitar al Santísimo Sacramento como le sea posible. Y estando allí, hablar con Jesús como lo hacemos con los amigos.
• Una tercera forma es, tener el hábito de meditar el evangelio del día, en especial el capitulo 6 del Evangelio de Juan
• Una cuarta forma es, leer la vida de los santos, ya que sus vidas reflejan el amor grande que tuvieron por Jesús aquí en la tierra. El Papa San Pio X conocido como el Papa del Santísimo Sacramento dijo “La Sagrada Eucaristía es la manera mas corta y más rápida para llegar al Cielo”.
• Una quinta forma es, cuando le sea posible, trate de asistir a Misa diariamente y dedique un tiempo al final de cada Misa dando gracias a Dios por las gracias recibidas.
Adrian Alberto Herrera es actualmente Director Asociado para la Oficina de Evangelización y Catequesis en la Arquidiócesis.
(Foto por James Ramos/Herald)