¡Saludos! ¿Sabías que las muchas cosas que nos preocupan en realidad no se dan a producir? Cuando nos preocupamos o tememos algo que en realidad no está ocurriendo, acabamos cultivando un sentido de miedo. Desafortunadamente, el miedo a veces se transmite y puede extenderse a otros. Sin embargo, tenemos la opción de refutar el miedo y creer en el poder de Cristo. Restableciendo nuestra confianza en el Señor resucitado y mostrando compasión hacia nuestros hermanos y hermanas. Hay santos como el Padre Pío cuyas directrices eran rezar y no preocuparse.